Martes, 26 Julio 2016 01:02

LA TERCERA ES LA VENCIDA

 

 

 

LA TERCERA PLANTA DE CELULOSA SERÁ LA VENCIDA (por el Pueblo)

 

 

Los medios de (des)información masiva ya apuntan a Gualeguaychú. Así, como es su costumbre, le hacen los mandados al poder. El plan es simple: convertimos el proyecto de la tercera planta de celulosa en “causa nacional” tal como ocurrió en 2005 con la primera, trasladamos el enemigo político del negocio al otro lado del río y de ese modo invisibilizamos a los movimientos socio-ambientales que del lado oriental del río están articulando sólida resistencia. Este tipo de nacionalismo barato debería darnos vergüenza. Es propio de quienes tienen las fronteras instaladas como sólidos muros dentro su cabeza, limitando así su capacidad de pensar, para beneplácito de quienes nos dominan y explotan desde hace siglos.

 

En este tema no vamos contra el gobierno en exclusividad. Sabemos que detrás de este proyecto en particular, hay fuertes intereses económicos que tocan a actores políticos de todos los pelos, incluso a aquellos que ante otras amenazas al ambiente se habían declarado públicamente “ecologistas” y hoy se llaman a silencio. Por esta razón, sugerimos a los políticos opositores no se apuren a palmearnos la espalda. Algunos lo hicieron durante la campaña que impulsamos contra Aratirí y terminaron enojados cuando nos vieron invitando a anular el voto para las elecciones nacionales.

 

Decididos a detener este negocio de unos pocos que amenaza a nuestros Bienes Comunes, sabiendo de la polarización cuasi futbolera a la que tendemos los orientales cuando de temas políticamente sensibles se trata, nos proponemos informar en base a las preguntas que insistentemente nos hacen llegar los incondicionales defensores de las pasteras:

 

1- ¿La planta contamina?

2- ¿Nos oponemos a una potencial fuente de empleo?

3- ¿Acaso no usamos papel para limpiarnos el culo?

4- ¿No es cierto que la fabricación de pasta de celulosa incide positivamente en el PBI?

5- ¿Qué alternativas proponen?

6- (esta la agregamos nosotros) ¿Por qué será que se instalan tantas plantas de celulosa en estos “pagos”?



1- ¿La planta contamina?

 

Más allá de la segura fuente de contaminación que representa una fábrica de pasta de celulosa a esta escala -de las más grandes del mundo volcando desechos sobre un río interior-, la amenaza más grave para nuestros Bienes Comunes radica en la inminente multiplicación de eucaliptos que le provean de materia prima. Las plantaciones existentes de éstos, alimento hoy para dos inmensas fábricas que nutren a la colosal industria papelera europea, han secado buena parte de los cursos de agua subterráneos orientales. Así lo acreditan decenas de pequeños productores rurales que ven secarse cada pozo que perforan en procura del vital líquido.



Más de mil millones de eucaliptos habitan hoy en tierra oriental. La cuenta es fácil: Plantan un millar por hectárea y ya ocupan bastante más de un millón de hectáreas. Cada uno consume un mínimo de 20 litros de agua por día (eucalipto de 3 años de edad). En total: más de 20 mil millones de litros de agua por día. Es más de lo que bebe diariamente toda la población humana mundial.



Los monocultivos de eucaliptos, desiertos disfrazados de monte, son inhóspitos para las especies nativas. Carentes de fauna que los habite, el silencio reina entre esos ejércitos de árboles clonados. Las especies vegetales nativas tampoco compiten con el eucalipto.



No lo decimos nosotros. Lo afirman los expertos. Los siguientes son fragmentos extraídos de un informe del departamento de Montes de la FAO:



se ha comprobado que en las regiones húmedas, las plantaciones de eucaliptos jóvenes, de rápido crecimiento, consumen más agua y no regulan tan bien el caudal hídrico como los bosques naturales.”

 

A menudo los eucaliptos se plantan en terrenos donde anteriormente no habla ningún árbol. En tales circunstancias, se reduce la aportación de agua de las cuencas de captación y desciende el nivel hidrostático. El efecto es mayor cuando los árboles son jóvenes y crecen rápidamente.”

 

Los eucaliptos no dan buenos resultados para controlar la erosión en condiciones de sequía, pues terminan con la vegetación rasante absorbiendo el agua con sus raíces y liberando toxinas.”

 

La corta de eucaliptos a breves intervalos, especialmente si se suprime toda la biomasa, origina un rápido agotamiento de las reservas de nutrientes del suelo. Ello es una consecuencia directa de su rápido crecimiento.”

 

El número y la diversidad de la fauna (mamíferos, aves e insectos), son menores en las plantaciones de eucaliptos exóticos que en los bosques naturales. Las plantaciones de eucalipto suelen desplazar a los ecosistemas existentes anteriormente.”

 

2- ¿Nos oponemos a una potencial fuente de empleo?

 

En absoluto. Pero no a cualquier precio. Este tipo de actividad económica, extremadamente automatizada, genera poco empleo y deja una herencia ambiental que soportarán las futuras generaciones, a quienes debemos asegurar agua y autonomía alimentaria, antes que ningún negocio aventurero de ocasión. La planta de Botnia-UPM en Fray Bentos da empleo directo a un puñado de rionegrinos –Río Negro sigue siendo el departamento con mayor índice de desempleo del país- mientras que en las plantaciones trabajan 3 o 4 empleados cada 1000 hectáreas, sólo en las etapas de plantación y cosecha; durante los 8 años que transcurren entre una y otra tarea, estos monocultivos no requieren casi atención.

 

¿Suma empleo esta actividad? No. Como lo prueba el último censo agropecuario, más de 10.000 familias rurales han debido emigrar a engrosar los cinturones de pobreza de las ciudades desde que los monocultivos se apropiaron de buena parte de nuestra tierra productiva –casi el 20% del total-, tanto de soja transgénica como de eucaliptos. En esas familias está la respuesta a quienes sostienen que la expansión de los latifundios es capaz de generar alguna fuente de empleo.

 

Es cierto que durante los 2 años que insume la construcción de la inmensa fábrica se da trabajo a miles de obreros. ¿Es suficiente motivo para expulsar del campo a miles de trabajadores rurales y arruinar nuestros Bienes Comunes

 

3- ¿Acaso no usamos papel para limpiarnos el culo?

 

Este es el planteo más ingenuo y estúpido –pedimos disculpas por el término- que nos hacen llegar los pro-pasteras. Piensan que hay una relación entre nuestro consumo de papel y la razón de existir de estas megafábricas. Parecen desconocer que los países centrales echan mano a nuestras riquezas para poder seguir manteniendo sus industrias locales rentables y su irracional despilfarro consumista. Si ellos consumieran en la escala que lo hacemos en los países periféricos, no serían necesarias tales plantas de celulosa incrustadas en nuestra rica tierra.

 

Durante décadas, Uruguay se proveyó de papel con una (en comparación con estas) pequeña planta que no sólo producía pasta de celulosa, sino que fabricaba el papel terminado. O sea, no era un negocio de troncos como el que resume la actividad de UPM, sino una verdadera fábrica de papel, mil veces más pequeña que las que se han instalado, suficiente para proveer el papel higiénico que consumimos los orientales y muchos otros tipos de papel más, algunos de altísima calidad, con mucho valor agregado por mano de obra auténtica. La Fábrica Nacional de Papel contaminó y contamina –si no, pregunten a los vecinos de Juan Lacaze-, pero su razón de ser está o estaba justificada.

 

Decir que la existencia de UPM y Montes del Plata se justifica por nuestro papel higiénico, es como afirmar que la soja transgénica y los agrotóxicos que se expanden en un millón y medio de hectáreas arruinando suelo y agua, se justifican para que podamos mojar en salsa de soja nuestros arrolladitos primavera.

 

4- ¿No es cierto que la fabricación de pasta de celulosa incide positivamente en el PBI?

 

Sí, por la venta de troncos y el agua implícita en ellos. Estas fábricas se establecen en zonas francas, por lo tanto, cuando la materia prima se introduce en ellas ya no existen más obligaciones tributarias. Decir que la pasta de celulosa es uno de los principales productos de exportación del Uruguay es una flagrante mentira. Exportamos troncos y con ellos, la tierra y agua que consumieron durante años.

 

5- ¿Qué alternativas proponen?

 

Con un poco de creatividad y disponiendo de mil millones de dólares –los que se requieren para satisfacer las demandas de infraestructura de UPM- y las consideraciones tributarias que conceden los adulones de siempre a estas trasnacionales, nos animamos a hacer más de una propuesta alternativa generadora de decenas de miles de puestos de trabajo dignos y sin riesgo para el ambiente.

 

La primera sería una REFORMA AGRARIA que devolvería a buena parte del Pueblo a su ámbito natural: EL CAMPO. Claro que para eso se deberían confiscar tierras a los amigos del poder, y sabemos que no habría voluntad política para hacerlo, tanto desde el gobierno como desde la oposición político-partidaria. Está más que probado que la clase política representa a los intereses de los poderosos, no al pueblo. En muchos casos son socios directos de sus negocios.

 

6- ¿Por qué será que se instalan tantas plantas de celulosa en estos “pagos”?

 

Si preguntamos a UPM por qué se instalan en estas tierras podemos obtener distintos tipos de respuesta; desde que les place dar oportunidades de progreso y desarrollo a otros pueblos hasta que el frío no les permite plantar en tierra propia, como lo hicieron durante siglos.

 

La verdadera razón –parecería innecesario decirlo- es que ya no quieren sacrificios para su propia tierra. Europa fue terriblemente contaminada y devastada en las primeras décadas del siglo XX. La globalización pos dictaduras permitió a las potencias europeas y a Norteamérica, como ahora a las potencias emergentes, trasladar las industrias sucias –megaminería, hidrocarburos, agroindustrias, papeleras, etc.- a los países periféricos. De ese modo han logrado recuperar buena parte de la salud de sus ríos y bosques, obteniendo materia prima de calidad a bajo costo.

 

Ellos se reservan la industrialización de calidad de las materias primas que de aquí extraen, poniéndoles el valor agregado que les permite seguir enriqueciéndose, ampliando la brecha entre países ricos y países pobres y agravando la dependencia de nuestros pueblos.

 

Allá utilizan mano de obra calificada y bien paga. Acá, además de saquearnos, nos siguen explotando casi tanto como hace 500 años.

 

Alcanzará con despertar para detener estos abusos. El Pueblo tiene la palabra y el verdadero poder. Falta que lo asuma y exprese. Sin urnas. Sin banderas. Sin miedo.

 

La tercera será la vencida, por disposición de un Pueblo despierto y conciente.

 

 

Asamblea Pachamama.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carol Aviaga es una mujer indudablemente inteligente. La conocimos tres años atrás. En aquella ocasión, nos convocó junto al fiscal Viana para dar una charla sobre megaminería en Minas, la ciudad donde reside. Entonces, la hoy senadora era una desconocida para nosotros. Aceptamos aquella invitación del mismo modo que aceptábamos invitaciones de todo colectivo que expresara resistencia a la megaminería. La conferencia en cuestión se desarrolló en el edificio de la Junta Departamental de Lavalleja. Antes y después de la charla, la gentil señora nos llevó a recorrer emisoras de radio y televisión que dieron profusa difusión a nuestro discurso antimegaminero. Qué bueno, pensamos.

Luego supimos que existían diferencias de opinión sobre megaminería en la interna de la bancada blanca de la Junta Departamental de Lavalleja, entre sectores mayoritarios -larrañaguistas- y minoritarios -herreristas a los que Aviaga estaba íntimamente vinculada-, todos integrantes del gobierno nacionalista de aquel departamento. La conferencia que compartimos con el fiscal Viana fue retransmitida en una pantalla gigante instalada en el exterior de la Junta, para el pueblo minuano.

En esa época estábamos vinculados al Movimiento por Uruguay Sustentable, como lo estábamos con otros colectivos que se alineaban con nuestras luchas, por ejemplo, la Asamblea Nacional Permanente –de la cual en aquellos tiempos fuimos cofundadores- y el Colectivo de Lucha por la Tierra.

El Movimiento por Uruguay Sustentable –a la postre denominado Movus- tuvo desde el principio un perfil verticalista, mediático y “legalista”. Buscaba cercanía con la prensa y el poder político como forma de ganar exposición y denunciar el atropello que implicaba el proyecto de Aratirí. Tenía la virtud de conjugar un equipo multidisciplinario de técnicos que lograban pormenorizados análisis del plan minero. Por razones que no interesa analizar en esta nota, Movus no adhería a otras causas en defensa de la tierra y el ambiente.

A fines de 2011, formamos dentro de Movus una comisión que estudió minuciosamente la posibilidad de lanzar una campaña de firmas con el objetivo de plebiscitar un artículo en la constitución a fin de prohibir la megaminería en territorio oriental –en esa época aún creíamos en esa herramienta-. Se consideró que esta campaña era inconveniente e inoportuna, y se descartó.

En marzo de 2013, a raíz de un foro coorganizado por Movus titulado “Minería de gran porte: Lecturas jurídicas del proyecto de ley”, actividad de la que premeditadamente fue excluido el fiscal Viana –nuestro único brazo legal de resistencia a estos abusos-, decidimos dar un paso al costado de este movimiento. Alguien había puesto como requisito la ausencia de Viana y el Movus lo había consentido temeroso de que la actividad fuera retirada de la vidriera.

A fines de ese año, en los albores de la campaña electoral, nos encontramos con que Movus impulsaba junto a otros colectivos, ong’s y sectores políticos, una campaña de firmas para plebiscitar una reforma constitucional para la prohibición de megaminería. Entonces, la causa por la cual luchábamos desde hacía años se convirtió en carne de campaña electoral y quedó disuelta en ella. En el lanzamiento de la campaña de firmas pro plebiscito realizado en una sala del Palacio Legislativo a fines de 2013, el panel de oradores, “la mesa”, estaba integrada por el líder de Movus junto a la hoy senadora Carol Aviaga y a un chico que expresaba públicamente sus aspiraciones a un cargo electivo dentro del partido nacional (ver foto que acompaña esta nota).

Denunciar el carácter proselitista de esta campaña de firmas impulsada por quienes la habían rechazado 2 años antes, nos costó muchas “amistades” y ataques de distinto tenor –fue en esa época que se oyó por primera vez que nuestra lucha era financiada por rockefeller-. Para nosotros, esta campaña pro plebiscito tenía un claro objetivo de acercar votos a sectores de la oposición política partidaria. Prostituida la causa, la lucha social más legítima y la movilización callejera, quedaron en segundo plano. Marchas en defensa de la tierra que habían sido multitudinarias en 2013, menguaron dramáticamente en participación entre 2014 y 2015.

Por supuesto, la campaña de firmas murió junto con el proceso electoral. Hoy se habla excepcionalmente de ella. A nadie parece importar, o nadie parece querer saber, cuántas firmas fueron recolectadas. Y no murió porque momentáneamente haya caído el proyecto Aratirí, ya que en dicha iniciativa se intentaba impedir que en el futuro nuevos proyectos megamineros amenazaran instalarse en este territorio.

El resultado más visible de toda la sucesión de acciones que se relatan es que la señora Carol Aviaga resultó senadora de la república. Un cargo de los treinta en disputa. Guau. Pocas veces se da el caso de alguien que entra al senado sin tener en su curriculum previa experiencia legislativa. Nadie puede dudar a esta altura del talento político de la señora.

Con estos antecedentes, podríamos pensar que la senadora Carol Aviaga perdió el apoyo de los movimientos sociales sobre los que pisó para escalar hasta el senado. Nada más lejano a la realidad. Esta virtuosa señora se las ha ingeniado para seguir practicando el arte de la manipulación de las organizaciones.

Hace algunos meses la vimos, con relativa sorpresa, junto al senador Lacalle Pou, mezclada entre el público que concurrió a una actividad organizada por vecinos canarios para denunciar el intento de reapertura de la cantera de Suárez. Tiempo después, nos llegó una convocatoria desde los mismos colectivos que organizaron la charla en Suárez (integrantes de la Asamblea Nacional Permanente!), invitando a participar de una conferencia que daría la senadora Aviaga junto al diputado Rubio y algunos asesores, donde supuestamente se denunciaría el proyecto de ley oficialista sobre Directrices Nacionales Costeras, de inminente tratamiento legislativo. Un proyecto de ley que ya se había difundido dos años atrás y que, efectivamente, representa un cheque en blanco para que desembarquen en nuestras costas todo tipo de actividades especulativas, contaminantes y depredadoras. Nada muy distinto a lo que padecemos desde hace décadas.

Tal cual explicitara una nota de prensa que circuló en las redes días después de este evento, en realidad el sentido de la conferencia de Aviaga era otro. Decía: “El pasado jueves 27 de agosto se llevó a cabo en el Palacio Legislativo la Conferencia sobre: ALTERNATIVAS AL PROYECTO DE LEY PRESENTADO POR EL PODER EJECUTIVO (…) La conferencia fue organizada por la Senadora Carol Aviaga (Partido Nacional) con el apoyo del Diputado Eduardo Rubio (Unión Popular) y su objetivo era presentar públicamente el Proyecto de Ley Elaborado bajo la responsabilidad del Director de la Maestría de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, el Dr. Arq. Pablo Ligrone.”

Efectivamente, el objetivo real de este evento era presentar públicamente y con buena tribuna el Proyecto de Ley impulsado por Carol Aviaga desde el Partido Nacional, alternativo al del gobierno. Proyecto que en esencia no difería sustantivamente del oficialista.

Consultamos con el fiscal Viana, que incautamente había participado como expositor en el evento, y nos confirmó el carácter propagandístico de la exposición montada por la senadora Aviaga.

Volvimos a denunciar la intención cooptadora del flirteo de la senadora con las organizaciones sociales, así como la condescendencia mostrada por algunos colectivos para con el poder político y, por supuesto, volvimos a recibir duros ataques.

Esta semana, vuelve a aparecer “en boca” de un movimiento social, el reincidente Movus, una convocatoria para participar de una reunión que se realizará el 6 de octubre próximo: (sic) “con elfin de analizar unas iniciativas legislativas del actual gobierno que, de ser aprobadas, significarían un grave retroceso de la normativa vigente en materia de defensa del medio ambiente y la participación social.”

En la convocatoria a esta nueva instancia se aclara que: (sic) “el propósito es generar un movimiento capaz de frenar estas iniciativas. Los convocantes son legisladores, como Carol Aviaga (Partido Nacional) y Eduardo Rubio (Unión Popular), académicos, como Daniel Panario, y organizaciones sociales, como el Movimiento Uruguay Libre de Megaminería, entre otros.”

Debemos decir que el minoritario partido Unidad Popular al que representa dentro del palacio de mármol el diputado Rubio, ha sido claramente el de mayor penetración en las organizaciones de lucha socio-ambiental en los últimos años. Sorprendentemente, vuelve a aparecer aliado a la senadora nacionalista experta en manipular organizaciones sociales “ambientalistas”. Quienes históricamente han intercambiado insultos y otras expresiones de odio irreconciliable, hoy parecen hermanados por una causa común. ¿Cuál sería esta causa común? ¿Defender el ambiente? ¿Recuperar el agua? No. La causa común es ganar votos a futuro. Votos que en las últimas elecciones cayeron –increíblemente- en el caudal oficialista.

No podemos seguir padeciendo la ingenuidad de creer que están preocupados por las futuras generaciones. Su preocupación única es, desde ya y desde siempre, las futuras elecciones. Con un poco de memoria, podemos recordar que fue el propio partido nacional –junto a sus aliados colorados- al que representa Aviaga, el que impulsó la ley forestal que invitó al desembarco de las fábricas de pasta de celulosa más grandes del planeta, y el que –también junto a sus siameses políticos- creó las condiciones y abrió la puerta para que inmigrara impune desde la vecina orilla el agronegocio sojero y transgénico que hoy defiende a capa y espada el gobierno frenteamplista. ¿Vamos a seguir delegando en sus manos sucias de historia nuestro futuro? ¿Vamos a creer que –esta vez sí, esta vez sí!- serán la herramienta de cambio?

No, por favor, ya no.

Hemos aprendido que las leyes son solo parte del problema. Existen leyes deslumbrantes que nacieron como respuesta a iniciativas populares como la histórica del plebiscito de 2004, votado por dos terceras partes de la población “cívicamente activa”. Con ese paquete de leyes lograron que volviéramos a la perpetua siesta del conformismo y la indiferencia, mientras ellos –los políticos- entregaban a las trasnacionales nuestra tierra, nuestra agua y nuestra autonomía alimentaria. Diez años después de redactado el paquete de leyes de protección de nuestro más preciado bien, no existe el agua potable en este territorio. Todo por culpa del viejo y generalizado hábito de votar y dormir. Hace tiempo que usan esas leyes para limpiarse el trasero.

El poder político partidario actúa al margen de las leyes que ellos mismos redactan y usan para mantener al pueblo obediente y sumido en la ilusión de sentirse libre dentro de un sistema democrático que sólo le garantiza la libertad de poner un sobre en la urna cada cinco años. Normas legales que se vuelven elásticas o invisibles cuando afectan intereses de los poderosos que en realidad nos gobiernan. Urnas que sirven sólo para legitimar el poder de los “actores” políticos.

A fuerza de golpes, como muchos vecinos y vecinas, en Asamblea Pachamama hemos aprendido que a eso se dedican los onerosos asalariados que “trabajan” en el Palacio Legislativo, representen a gobierno u oposición. Ellos son los más fieles administradores de los intereses corporativos trasnacionales, implacables ejecutores de los mandatos del capital.

Por eso, a invitar a votar anulado o a abstenerse de votar se ha reducido últimamente nuestra participación en cuestiones electorales.

Cada vez que una organización social se reúne con un político, cada vez que se suma a un evento organizado por alguno de ellos, de algún modo le está susurrando “vos tenés el poder y yo te lo reconozco. Creo aún que en tus manos está la posibilidad de cambiar y hacer justicia”. Este coqueteo representa un golpe mortal para el movimiento social, donde habitan nuestras únicas chances ciertas de crear un mundo nuevo y una forma de vida distinta dentro de él.

Por eso seguiremos denunciando a la senadora Aviaga, al diputado Rubio y a cualquier otro representante del poder que se acerque amistoso a las organizaciones. Por eso seguiremos señalando a colectivos que se muestren condescendientes con el poder. No nos importa recibir ataques de quienes alguna vez se dijeron compañeros. Gente que se saca fotos con los políticos pero difícilmente participa de una actividad salvo que sean sus organizadores. Gente que sigue empeñada en transitar los viejos caminos, desconociendo que los llevarán siempre al mismo destino, un destino que parecen aceptar como una condena, que afirma el carácter obediente, conformista y resignado de un pueblo cívicamente amaestrado.

No esperamos nada de los partidos políticos. Sabemos a quién sirven desde siempre. Conocemos sus intenciones, sus obsesiones y sus estrategias. No participamos de espacios en los que se propone cercanía con estos expertos en manipulación popular y en generar distracción en las más legítimas luchas.

Somos luchadoras y luchadores libres. Somos creadores y creativos. Creemos en la acción callejera y en las asambleas de vecinos, esas tan abiertas como diversas y horizontales, donde se siembra conciencia y se genera unidad en forma desestructurada.

Somos las locas y los locos que creemos en OTRO MUNDO POSIBLE, uno MUY DISTINTO. Como creer es crear, caminamos en dirección a nuestros sueños, con decisión y convicción.

 

Y cada vez somos más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carol Aviaga es una mujer indudablemente inteligente. La conocimos tres años atrás. En aquella ocasión, nos convocó junto al fiscal Viana para dar una charla sobre megaminería en Minas, la ciudad donde reside. Entonces, la hoy senadora era una desconocida para nosotros. Aceptamos aquella invitación del mismo modo que aceptábamos invitaciones de todo colectivo que expresara resistencia a la megaminería. La conferencia en cuestión se desarrolló en el edificio de la Junta Departamental de Lavalleja. Antes y después de la charla, la gentil señora nos llevó a recorrer emisoras de radio y televisión que dieron profusa difusión a nuestro discurso antimegaminero. Qué bueno, pensamos.

Luego supimos que existían diferencias de opinión sobre megaminería en la interna de la bancada blanca de la Junta Departamental de Lavalleja, entre sectores mayoritarios -larrañaguistas- y minoritarios -herreristas a los que Aviaga estaba íntimamente vinculada-, todos integrantes del gobierno nacionalista de aquel departamento. La conferencia que compartimos con el fiscal Viana fue retransmitida en una pantalla gigante instalada en el exterior de la Junta, para el pueblo minuano.

En esa época estábamos vinculados al Movimiento por Uruguay Sustentable, como lo estábamos con otros colectivos que se alineaban con nuestras luchas, por ejemplo, la Asamblea Nacional Permanente –de la cual en aquellos tiempos fuimos cofundadores- y el Colectivo de Lucha por la Tierra.

El Movimiento por Uruguay Sustentable –a la postre denominado Movus- tuvo desde el principio un perfil verticalista, mediático y “legalista”. Buscaba cercanía con la prensa y el poder político como forma de ganar exposición y denunciar el atropello que implicaba el proyecto de Aratirí. Tenía la virtud de conjugar un equipo multidisciplinario de técnicos que lograban pormenorizados análisis del plan minero. Por razones que no interesa analizar en esta nota, Movus no adhería a otras causas en defensa de la tierra y el ambiente.

A fines de 2011, formamos dentro de Movus una comisión que estudió minuciosamente la posibilidad de lanzar una campaña de firmas con el objetivo de plebiscitar un artículo en la constitución a fin de prohibir la megaminería en territorio oriental –en esa época aún creíamos en esa herramienta-. Se consideró que esta campaña era inconveniente e inoportuna, y se descartó.

En marzo de 2013, a raíz de un foro coorganizado por Movus titulado “Minería de gran porte: Lecturas jurídicas del proyecto de ley”, actividad de la que premeditadamente fue excluido el fiscal Viana –nuestro único brazo legal de resistencia a estos abusos-, decidimos dar un paso al costado de este movimiento. Alguien había puesto como requisito la ausencia de Viana y el Movus lo había consentido temeroso de que la actividad fuera retirada de la vidriera.

A fines de ese año, en los albores de la campaña electoral, nos encontramos con que Movus impulsaba junto a otros colectivos, ong’s y sectores políticos, una campaña de firmas para plebiscitar una reforma constitucional para la prohibición de megaminería. Entonces, la causa por la cual luchábamos desde hacía años se convirtió en carne de campaña electoral y quedó disuelta en ella. En el lanzamiento de la campaña de firmas pro plebiscito realizado en una sala del Palacio Legislativo a fines de 2013, el panel de oradores, “la mesa”, estaba integrada por el líder de Movus junto a la hoy senadora Carol Aviaga y a un chico que expresaba públicamente sus aspiraciones a un cargo electivo dentro del partido nacional (ver foto que acompaña esta nota).

Denunciar el carácter proselitista de esta campaña de firmas impulsada por quienes la habían rechazado 2 años antes, nos costó muchas “amistades” y ataques de distinto tenor –fue en esa época que se oyó por primera vez que nuestra lucha era financiada por rockefeller-. Para nosotros, esta campaña pro plebiscito tenía un claro objetivo de acercar votos a sectores de la oposición política partidaria. Prostituida la causa, la lucha social más legítima y la movilización callejera, quedaron en segundo plano. Marchas en defensa de la tierra que habían sido multitudinarias en 2013, menguaron dramáticamente en participación entre 2014 y 2015.

Por supuesto, la campaña de firmas murió junto con el proceso electoral. Hoy se habla excepcionalmente de ella. A nadie parece importar, o nadie parece querer saber, cuántas firmas fueron recolectadas. Y no murió porque momentáneamente haya caído el proyecto Aratirí, ya que en dicha iniciativa se intentaba impedir que en el futuro nuevos proyectos megamineros amenazaran instalarse en este territorio.

El resultado más visible de toda la sucesión de acciones que se relatan es que la señora Carol Aviaga resultó senadora de la república. Un cargo de los treinta en disputa. Guau. Pocas veces se da el caso de alguien que entra al senado sin tener en su curriculum previa experiencia legislativa. Nadie puede dudar a esta altura del talento político de la señora.

Con estos antecedentes, podríamos pensar que la senadora Carol Aviaga perdió el apoyo de los movimientos sociales sobre los que pisó para escalar hasta el senado. Nada más lejano a la realidad. Esta virtuosa señora se las ha ingeniado para seguir practicando el arte de la manipulación de las organizaciones.

Hace algunos meses la vimos, con relativa sorpresa, junto al senador Lacalle Pou, mezclada entre el público que concurrió a una actividad organizada por vecinos canarios para denunciar el intento de reapertura de la cantera de Suárez. Tiempo después, nos llegó una convocatoria desde los mismos colectivos que organizaron la charla en Suárez (integrantes de la Asamblea Nacional Permanente!), invitando a participar de una conferencia que daría la senadora Aviaga junto al diputado Rubio y algunos asesores, donde supuestamente se denunciaría el proyecto de ley oficialista sobre Directrices Nacionales Costeras, de inminente tratamiento legislativo. Un proyecto de ley que ya se había difundido dos años atrás y que, efectivamente, representa un cheque en blanco para que desembarquen en nuestras costas todo tipo de actividades especulativas, contaminantes y depredadoras. Nada muy distinto a lo que padecemos desde hace décadas.

Tal cual explicitara una nota de prensa que circuló en las redes días después de este evento, en realidad el sentido de la conferencia de Aviaga era otro. Decía: “El pasado jueves 27 de agosto se llevó a cabo en el Palacio Legislativo la Conferencia sobre: ALTERNATIVAS AL PROYECTO DE LEY PRESENTADO POR EL PODER EJECUTIVO (…) La conferencia fue organizada por la Senadora Carol Aviaga (Partido Nacional) con el apoyo del Diputado Eduardo Rubio (Unión Popular) y su objetivo era presentar públicamente el Proyecto de Ley Elaborado bajo la responsabilidad del Director de la Maestría de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, el Dr. Arq. Pablo Ligrone.”

Efectivamente, el objetivo real de este evento era presentar públicamente y con buena tribuna el Proyecto de Ley impulsado por Carol Aviaga desde el Partido Nacional, alternativo al del gobierno. Proyecto que en esencia no difería sustantivamente del oficialista.

Consultamos con el fiscal Viana, que incautamente había participado como expositor en el evento, y nos confirmó el carácter propagandístico de la exposición montada por la senadora Aviaga.

Volvimos a denunciar la intención cooptadora del flirteo de la senadora con las organizaciones sociales, así como la condescendencia mostrada por algunos colectivos para con el poder político y, por supuesto, volvimos a recibir duros ataques.

Esta semana, vuelve a aparecer “en boca” de un movimiento social, el reincidente Movus, una convocatoria para participar de una reunión que se realizará el 6 de octubre próximo: (sic) “con elfin de analizar unas iniciativas legislativas del actual gobierno que, de ser aprobadas, significarían un grave retroceso de la normativa vigente en materia de defensa del medio ambiente y la participación social.”

En la convocatoria a esta nueva instancia se aclara que: (sic) “el propósito es generar un movimiento capaz de frenar estas iniciativas. Los convocantes son legisladores, como Carol Aviaga (Partido Nacional) y Eduardo Rubio (Unión Popular), académicos, como Daniel Panario, y organizaciones sociales, como el Movimiento Uruguay Libre de Megaminería, entre otros.”

Debemos decir que el minoritario partido Unidad Popular al que representa dentro del palacio de mármol el diputado Rubio, ha sido claramente el de mayor penetración en las organizaciones de lucha socio-ambiental en los últimos años. Sorprendentemente, vuelve a aparecer aliado a la senadora nacionalista experta en manipular organizaciones sociales “ambientalistas”. Quienes históricamente han intercambiado insultos y otras expresiones de odio irreconciliable, hoy parecen hermanados por una causa común. ¿Cuál sería esta causa común? ¿Defender el ambiente? ¿Recuperar el agua? No. La causa común es ganar votos a futuro. Votos que en las últimas elecciones cayeron –increíblemente- en el caudal oficialista.

No podemos seguir padeciendo la ingenuidad de creer que están preocupados por las futuras generaciones. Su preocupación única es, desde ya y desde siempre, las futuras elecciones. Con un poco de memoria, podemos recordar que fue el propio partido nacional –junto a sus aliados colorados- al que representa Aviaga, el que impulsó la ley forestal que invitó al desembarco de las fábricas de pasta de celulosa más grandes del planeta, y el que –también junto a sus siameses políticos- creó las condiciones y abrió la puerta para que inmigrara impune desde la vecina orilla el agronegocio sojero y transgénico que hoy defiende a capa y espada el gobierno frenteamplista. ¿Vamos a seguir delegando en sus manos sucias de historia nuestro futuro? ¿Vamos a creer que –esta vez sí, esta vez sí!- serán la herramienta de cambio?

No, por favor, ya no.

Hemos aprendido que las leyes son solo parte del problema. Existen leyes deslumbrantes que nacieron como respuesta a iniciativas populares como la histórica del plebiscito de 2004, votado por dos terceras partes de la población “cívicamente activa”. Con ese paquete de leyes lograron que volviéramos a la perpetua siesta del conformismo y la indiferencia, mientras ellos –los políticos- entregaban a las trasnacionales nuestra tierra, nuestra agua y nuestra autonomía alimentaria. Diez años después de redactado el paquete de leyes de protección de nuestro más preciado bien, no existe el agua potable en este territorio. Todo por culpa del viejo y generalizado hábito de votar y dormir. Hace tiempo que usan esas leyes para limpiarse el trasero.

El poder político partidario actúa al margen de las leyes que ellos mismos redactan y usan para mantener al pueblo obediente y sumido en la ilusión de sentirse libre dentro de un sistema democrático que sólo le garantiza la libertad de poner un sobre en la urna cada cinco años. Normas legales que se vuelven elásticas o invisibles cuando afectan intereses de los poderosos que en realidad nos gobiernan. Urnas que sirven sólo para legitimar el poder de los “actores” políticos.

A fuerza de golpes, como muchos vecinos y vecinas, en Asamblea Pachamama hemos aprendido que a eso se dedican los onerosos asalariados que “trabajan” en el Palacio Legislativo, representen a gobierno u oposición. Ellos son los más fieles administradores de los intereses corporativos trasnacionales, implacables ejecutores de los mandatos del capital.

Por eso, a invitar a votar anulado o a abstenerse de votar se ha reducido últimamente nuestra participación en cuestiones electorales.

Cada vez que una organización social se reúne con un político, cada vez que se suma a un evento organizado por alguno de ellos, de algún modo le está susurrando “vos tenés el poder y yo te lo reconozco. Creo aún que en tus manos está la posibilidad de cambiar y hacer justicia”. Este coqueteo representa un golpe mortal para el movimiento social, donde habitan nuestras únicas chances ciertas de crear un mundo nuevo y una forma de vida distinta dentro de él.

Por eso seguiremos denunciando a la senadora Aviaga, al diputado Rubio y a cualquier otro representante del poder que se acerque amistoso a las organizaciones. Por eso seguiremos señalando a colectivos que se muestren condescendientes con el poder. No nos importa recibir ataques de quienes alguna vez se dijeron compañeros. Gente que se saca fotos con los políticos pero difícilmente participa de una actividad salvo que sean sus organizadores. Gente que sigue empeñada en transitar los viejos caminos, desconociendo que los llevarán siempre al mismo destino, un destino que parecen aceptar como una condena, que afirma el carácter obediente, conformista y resignado de un pueblo cívicamente amaestrado.

No esperamos nada de los partidos políticos. Sabemos a quién sirven desde siempre. Conocemos sus intenciones, sus obsesiones y sus estrategias. No participamos de espacios en los que se propone cercanía con estos expertos en manipulación popular y en generar distracción en las más legítimas luchas.

Somos luchadoras y luchadores libres. Somos creadores y creativos. Creemos en la acción callejera y en las asambleas de vecinos, esas tan abiertas como diversas y horizontales, donde se siembra conciencia y se genera unidad en forma desestructurada.

Somos las locas y los locos que creemos en OTRO MUNDO POSIBLE, uno MUY DISTINTO. Como creer es crear, caminamos en dirección a nuestros sueños, con decisión y convicción.

 

Y cada vez somos más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El campo está en silencio. La ciudad también.

 

El campo, porque entre los monocultivos transgénicos y los agrotóxicos han asesinado la biodiversidad, han desaparecido aves, polinizadores y pequeños mamíferos. Han muerto por envenenamiento o porque huyeron para salvar sus vidas. Hasta la gente, pequeños productores y trabajadores rurales, han sido expulsados de los rutilantes desiertos verdes que cubren buena parte de nuestro territorio, donde el viento ya no tiene contra qué sonar y se dedica a soplar minúsculas gotas de veneno hasta plantaciones orgánicas, poblados y ríos. Salvo camiones, tractores y avionetas, nada quedó allá que emita sonido.

 

En la ciudad el pueblo, mientras no está ocupado procurando un magro salario, la pasa entretenido mirando la tele u otra pantalla de menor escala, contando los pesos que lo arrimen al final del mes y planeando las próximas compras –necesarias o inútiles- en el esplendoroso súper o en el glamoroso shopping center.

 

La naturaleza perdió la voz, y nosotros, que somos parte, la perdimos junto con ella.

 

Es cierto; en estos días se escucha con fuerza a los gremios de la educación. Convencido de que en la movilización está la última esperanza, apoyo y adhiero a los reclamos de los docentes, aunque hayan sido aspectos presupuestales y salariales los que los motivaron, y actitudes autoritarias del gobierno las que los encendieron. Quisiera que se hubieran movilizado mucho antes, porque además de recibir magros salarios –aproximadamente una décima parte de lo que cobran muchos políticos parásitos-, tienen a su cargo educar a nuestros jóvenes para hacerlos funcionales a este sistema desvinculante y competitivo que nos esclaviza y controla. Quisiera que se hubieran movilizado antes de las elecciones, por ejemplo, antes incluso que el mundial de fútbol. Porque elecciones y mundiales de fútbol son excelentes distractores de pueblos sometidos, ferias circenses durante los cuales más fermentan las falsas ilusiones, donde mejor se disimulan las miserias cotidianas con las que nos obligan a convivir. Quisiera que se hubieran movilizado, con esta admirable convicción y decisión, junto a todo el pueblo, por una reforma educativa de raíz. No necesitamos (más) ciudadanos amaestrados para ser exitosos –o fracasados- esclavos, sino jóvenes preparados para vivir en estado de libertad y felicidad, librepensadores capaces de exigir y luchar sin miedo por sus sueños y por sus derechos.

 

Pero, aún cuando claman por presupuesto, bienvenidos los gritos de maestras y maestros. Es un alivio en medio del doloroso páramo de silenciosa resignación que nos envuelve. Porque el silencio duele cuando es hijo de la indiferencia y el amordazamiento.

 

Duele, por ejemplo, que nos acostumbremos a no tener agua pura para beber, como ya nos acostumbramos a no tener tierra fecunda donde cultivar ni semillas libres para sembrar en ella. Duele ver niños enfermando de cáncer ante la mirada impávida de quienes podrían –o podríamos- hacer algo para evitarlo. Duele la certeza de que todo lo que se acompaña con los términos “productivo” o “desarrollo” se refiere a producir dinero o desarrollar el capital para beneficio de unos pocos, nunca a producir bienestar o desarrollo humano. Duele que nos acostumbremos a una sociedad donde reinan la violencia, la impunidad, los delitos que nutren los noticieros y –sobre todo- los delitos de guante blanco que la TV no muestra y que suelen incitar a más violencia. Duele asumir que no somos capaces de liberarnos de todo este dolor al que nos resignamos ensimismados, distraídos delante del televisor u otra pantalla luminosa, sometidos a la enajenación y los engaños por parte de quienes ofician como meros administradores de este perverso sistema desde un banco, una emisora de TV o un sillón en el parlamento.

 

En este sistema, la libertad humana, como la de la tierra, la del agua y la semilla, son una triste ilusión. Unos y otras somos explotados a demanda de quienes necesitan incrementar su capital y su poder, so amenaza de dejarnos sin alimentos, sin bienestar, sin futuro, sin libertad. Paradójicamente, es todo lo que estamos perdiendo por permanecer adormilados, arrodillados, resignados o perezosos. Porque los negocios que se instalan en nuestra tierra son los que otros pueblos más conscientes no permiten; actividades económicas que implican la más intensa y brutal explotación, tanto de bienes comunes como de personas, extrayendo riquezas que trasladan al norte del planeta, dejando a su paso muerte, desolación y grave contaminación. Megaminería, monocultivos forestales y transgénicos, fracking -por ejemplo-, y la construcción de megainfraestructura como represas, puertos, carreteras, plantas generadoras de energía, etc., a fin de facilitar la tarea a quienes promueven un saqueo que ha sido perfeccionado en los últimos 500 años.

 

Es hora de abandonar el refugio del círculo de confort, pues tiene fecha de vencimiento. Es hora de levantarse del sillón para salir a la calle a detener estos abusos. Si no lo hacemos hoy, mañana lo tendrán que hacer nuestros hijos, en condiciones de mayor desigualdad y seguro con menos chance de hacerlo en forma pacífica. No te expongas a la posibilidad de tener que explicarles, de futuro, por qué no te moviste por ellos con la energía necesaria. Es nuestra responsabilidad. Es irrenunciable y urgente.

 

Es hora de juntarnos vecinas y vecinos para asamblear libres de amordazantes estructuras políticas partidarias que existen para garantizar la perpetuidad de este perverso sistema. Sólo en asambleas libres y horizontales, inspiradas en la solidaridad y la cooperación, con amor y creatividad, podremos trazar juntos los nuevos caminos.

 

Es hora de dejar de ser corderos.

 

 

 

 

Jueves, 30 Julio 2015 00:00

EL MENSAJE DE MARCOS

 



Desde hace años, nuestro hijo Marcos acompaña las luchas en defensa del agua de todos. Con temprana convicción, ha participado de numerosas movilizaciones, entre otras, de las grandes marchas en defensa de los Bienes Comunes, de las numerosas charlas que junto al fiscal Viana hemos llevado a varios pueblos, y de las performances callejeras “La marcha de los sedientos” y “La invasión de los mineros”. En esta última tuvo un rol protagónico como el “Ingeniero Crochet”.

Marcos es víctima de la epidemia de cáncer infantil que afecta a la región, mayoritariamente a niñas y niños del interior, con énfasis en el litoral en ambas márgenes del río Uruguay. Niñas y niños que antaño disfrutaban del aire más puro, del agua más limpia, del ambiente más sano.

En diciembre pasado, a Marcos se le diagnosticó Sarcoma de Ewing con metástasis en los pulmones. Lleva más de 6 meses de quimioterapia, 15 sesiones de radioterapia e ingresó 3 veces al quirófano. Confiamos en que pronto tendrá el alta, gracias al coraje con el que sobrellevó el durísimo tratamiento y a las medicinas alternativas que le suministramos desde un comienzo, con apoyo de amigas y amigos.

No podemos asegurar que el origen de la enfermedad que padece Marcos tenga relación con la contaminación del agua que confiadamente consumimos desde hace años la mayoría de los orientales. Tampoco puede afirmar nadie –no lo hacen los médicos-, que no exista relación entre estos graves padecimientos y la situación con el agua corriente que, a nuestro juicio y a pesar del asombroso silencio que la envuelve, tiene dimensión de catástrofe. En casa, recién hace un par de años dejamos de beber agua del grifo.

Durante las internaciones en el bloque de oncología del hospital Pereira Rossell y en el hospitalito de la Fundación Pérez Scremini, donde se realizan los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, hemos conocido decenas de niñas y niños que padecen distintos tipos de cáncer. Desgraciadamente, algunos no han logrado sobrevivir a la enfermedad. Amplia mayoría de ellos provenientes de las regiones donde primero se expandieron y más prosperan las plantaciones de soja transgénica y sus excesos colaterales: las fumigaciones abusivas de agrotóxicos como la Atrazina y el Glifosato y las cantidades excesivas de fertilizantes con los que intentan revivir la tierra que a priori asesinan.

Aunque sí la principal, la soja transgénica no es la única amenaza a nuestras fuentes de agua. Grandes industrias –incluidos tambos, curtiembres, fábricas de productos químicos, fábricas de pasta de celulosa, mineras, etc.- vuelcan impunemente a nuestros principales ríos sus desechos contaminantes, del mismo modo que muchas ciudades vomitan en ellos sus efluentes cloacales sin tratar. Mientras tanto, un batallón de mil millones de eucaliptos al servicio de la industria papelera europea, impermeabilizan nuestro suelo y secan las napas subterráneas.

Si se respetara el principio precautorio, las autoridades –el poder político- no permitirían estas actividades que están costando la salud y la vida a miles de uruguayos, entre ellos cientos de niños. Pero en estas tierras la prioridad la tienen el negocio y el lucro de unos pocos.

Niñas y niños orientales -como en cualquier lugar del planeta- merecen beber agua pura con seguridad, tanto como consumir alimentos de calidad, tanto como techo, educación y protección. Sus derechos fundamentales están por encima del derecho de unos pocos a enriquecerse. ¿Es necesario decirlo?

A pesar de tener un presidente oncólogo, Uruguay permanece en la cima de las estadísticas de cáncer en América Latina, y en cuarto lugar a nivel mundial. No se trata de una azarosa fatalidad, ni de la acción tardía del histórico exceso de consumo de cigarrillos –única amenaza a la salud pública combatida por el estado uruguayo en las últimas décadas-. Las razones configuran ya un escandaloso secreto a voces, que incluye desde la contaminación aquí denunciada hasta una pésima cultura alimenticia. Pero en cada razón parece haber intocables intereses en juego.

Exigimos se ponga fin a la impunidad que permite a empresarios, funcionarios y políticos, por acción u omisión, por autoría, complicidad o encubrimiento, seguir expandiendo estas sucias actividades económicas, importantes sólo para perpetuarlos en el poder.

Tienen la palabra el Presidente y los altos funcionarios del Poder Judicial, si es que a alguno de ellos le queda decencia y dignidad.

Al Pueblo pedimos despierte ante esta tragedia y reaccione con la energía que el problema amerita, pues el silencio nos hace cómplices.

Sin agua pura y sin alimentos sanos, no hay libertad ni futuro posibles para nuestros hijos.

¡La tierra y el agua no se venden ni se negocian! ¡Se defienden!

Daiana y Germán, mamá y papá de Marcos.

Activistas de Asamblea Pachamama.

Lunes, 02 Marzo 2015 00:00

BAUTISMO DEL PLANETA AGUA

En el marco del Día Mundial del Agua

El próximo viernes 6 de marzo -y los dos viernes siguientes-, a las 20 hs, nos reuniremos para ajustar detalles de la actividad que compartiremos el domingo 22 en el lago del Parque Rodó, en adhesión al Día Mundial del Agua.

La reunión organizativa será en la escuela Taller de Diseño Digital, Br. Artigas 1121 entre Maldonado y Hugo Prato, a una cuadra de Facultad de Arquitectura.

Esta actividad es convocada a nivel regional por la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas) y puede ser organizada localmente en toda ciudad donde haya asambleas y compas que deseen sumarse a esta campaña vital para crear conciencia de la situación que atraviesa nuestro principal recurso para la Vida.

Todxs invitadxs! El Agua se defiende!

Lunes, 02 Marzo 2015 00:00

EL MENSAJE DE MARTÍN

Víctima de las políticas serviles al capital: el falso desarrollismo y el extractivismo abusivo.
 


MARTÍN es compañero de cuarto de Marcos en el piso de Oncología Pediátrica del Hospital Pereira Rossell y en el hospitalito de la Pérez Scremini. Tiene 17 años, vive en Fray Bentos, en un barrio periférico cercano a grandes plantaciones de soja y a escasos mil metros de la planta pastera de UPM (Ex Botnia).

Junto a su mamá, luchan hace casi un año, con admirable valor, contra un difícil cáncer que afectó sus pulmones. Ya ha pasado por decenas de sesiones de quimioterapia, por radioterapia y por cirugía. Nadie sabe mejor que él lo que es soportar durante meses los efectos secundarios de estos tratamientos.

Martín es otra víctima de la epidemia de cáncer que está afectando mayoritariamente a niños del interior del país, con énfasis en el litoral. Niños que antaño disfrutaban del aire más puro, del agua más limpia, del ambiente más sano.

A diferencia de varios científicos reconocidos, los médicos no se animan a afirmar que el aumento de cáncer en la región es debido a la contaminación generada por las abusivas fumigaciones o por los efluentes –cloacales e industriales- que han provocado la putrefacción del río Uruguay, del río Negro y de otras fuentes de agua dulce menores. No lo afirman, pero tampoco lo niegan.

Si se respetara el principio precautorio, las autoridades –el poder político- no permitirían estas actividades que están costando la salud y la vida a miles de uruguayos, entre ellos cientos de niños.

Niñas y niños orientales -como en cualquier lugar del planeta- merecen beber agua pura con seguridad, tanto como consumir alimentos de calidad, tanto como techo, educación y protección. Sus derechos fundamentales están por encima del derecho de unos pocos a enriquecerse. ¿Es necesario decirlo?

Uruguay está en la cima de las estadísticas de cáncer en América Latina, y en cuarto lugar a nivel mundial. No se trata de una azarosa fatalidad, ni de la acción tardía del histórico exceso de consumo de cigarrillos –única amenaza a la salud pública combatida por el estado uruguayo en las últimas décadas-. Las razones configuran ya un escandaloso secreto a voces, que incluye desde la contaminación aquí denunciada hasta una pésima cultura alimenticia. Pero en cada razón parece haber intocables intereses en juego.

Junto a Marcos y a Martín –seguramente se sumarán a esta campaña más niños y familias en el futuro- exigimos se ponga fin a la impunidad que permite a empresarios, funcionarios y políticos, por acción u omisión, por autoría, complicidad o encubrimiento, seguir expandiendo estas sucias actividades económicas, importantes sólo para perpetuarlos en el poder.

¡Pedimos cárcel para ellos!

Tienen la palabra los altos funcionarios del Poder Judicial, si es que a alguno le queda dignidad.

Asamblea Pachamama Uruguay.

 

Jueves, 11 Septiembre 2014 00:00

LA CAÍDA DEL RELÁMPAGO

Ascenso, derrumbe y desenmascaramiento de la firma Aratirí

 

Recuerdo al gerente general de Aratirí, a principios de 2011, explicando con orgullo que el nombre elegido para la filial uruguaya de la minera Zamin Ferrous era de origen guaraní y significaba “relámpago”. De este modo, presentaba el proyecto de extracción de hierro en Valentines desde su génesis como un insulto a la tradición originaria de la región, que siempre fue de amor y comunión con la naturaleza. No merecía esta voz nativa ser utilizada para denominación a semejante amenaza para la tierra.

Desde hace casi cuatro años compartimos saberes y sentires sobre este macabro plan de extracción del hierro de Valentines, así que no es la idea aburrir con estos tópicos. Hoy, ante el anunciado probable derrumbe de dicho proyecto, el tema será para qué fue usado este nombre desde su concepción.

Aratirí no es el nombre de una compañía minera. Aratirí es un bluff, y como tal se está evaporando, dejando visible detrás una nube tóxica, un turbio negocio que parece haberse frustrado, o al menos postergado hasta que pueda volver a manos de sus originales gestores, que hoy no quieren correr riesgos electorales. Aratirí ha sido siempre un artificio para poder presentar lo impresentable; el alter ego de una lucrativa iniciativa nacida en el seno de un partido político.

La primera vez que escuché hablar del concepto de “prestanombre”, fue de boca del fiscal Enrique Viana. Un prestanombre es una empresa –fantasma o real- que pone su nombre propiciando las condiciones para que cierto negocio sea realizable. El ejemplo más claro de lo que es un prestanombre lo vivimos con la empresa Cosmo, cuando sirvió de oferente para que se concretara el remate de los aviones de Pluna, negociado entre el estado uruguayo y el célebre empresario López Mena.

Viana fue el primero que consideró a Aratirí como un ente vacuo, un artificioso prestanombre para un negocio promovido desde la oscuridad, por un sector del partido de gobierno: el Partido Socialista.

Hoy todo parece adquirir sentido y claridad. Desde que el señor Puntigliano –miembro del partido socialista- era presidente de la ANP, insistía con la necesidad de encontrar una excusa para construir un “estratégico” puerto de aguas profundas en las costas de Rocha. Lo escuché haciendo esta afirmación hacia fines de 2006, mucho antes de que se hablara de Aratirí en estas latitudes. O quizás ya se hablaba de este emprendimiento –hasta ese entonces anónimo- a puertas cerradas, en la intimidad de la sede del PS.

Un empresario indio de nombre Pramod Agarwal, que dice regentear una empresa minera “familiar” de nombre Zamin Ferrous, apareció en escena poco tiempo después para proponer la explotación del yacimiento de hierro de Valentines, uno de los más bajos en concentración de metal que existen en el planeta. A la empresa no se le conocen antecedentes como minera, ni historial financiero, pero igual se le agradece haya puesto sus ojos en el magro yacimiento oriental y se le abre la puerta con reverencias. De inmediato, Puntigliano abandona la presidencia de la ANP para convertirse en gerente general de la filial uruguaya de la empresa del indio, convirtiéndose casi en un integrante más de esta peculiar “familia minera”. Desde las primeras negociaciones entre Aratirí y el gobierno, Puntigliano y Agarwal se muestran como un solo corazón. En cuatro años, nunca conocimos un ingeniero, un experto en minas, alguien con trayectoria en la materia, que se mostrara capaz de desarrollar un proyecto de las características y escala del de Aratirí.

Enseguida se puso sobre la mesa el tan anhelado puerto de aguas profundas. “Sin puerto no hay proyecto minero”, afirmaba categóricamente el flamante gerente, casi como una amenaza para que el Pueblo diera licencia social a esta contaminante y devastadora actividad económica. La regasificadora se sumó más tarde a la lista de meganecesidades accesorias al emprendimiento minero, casi como un efecto colateral del mismo.

No está de más recordar que el presidente del momento, Tabaré Vázquez -también miembro del partido socialista- tanta confianza y afecto expresaba por Puntigliano que hasta había afirmado que podría ser un excelente candidato a la presidencia de la república en el futuro, o bien un buen compañero de fórmula. Quizás luego cambió de idea por lo excesivamente manoseado que ha dejado su nombre el ex presidente de la ANP.

El otro integrante del partido socialista que no demoró en entrar en escena fue el ministro Kreimerman. Su defensa incondicional del proyecto de Aratirí era tan irracional desde el principio, que en abril de 2011 algunos de sus dichos fueron grabados por nuestra cámara y sumados al material audiovisual que usamos en nuestras charlas para ilustrar el tipo de mentiras de que son capaces los gobernantes para concretar un proyecto claramente resistido. Hoy nos preguntamos, ¿es casual que el ministro de industria, energía y minería durante el gobierno de Mujica, fuera una figura del partido socialista? Obviamente, no.

En los años siguientes, nos cruzamos con otros defensores “férreos” de este proyecto minero: El senador Martínez –partido socialista-, el diputado Pardiñas –partido socialista- y la señora Alicia Torres –partido socialista-, entre otros. Martínez hasta realizó una gira por varias ciudades del país para difundir las virtudes de este proyecto minero y destacar lo necesario que era para el desarrollo industrial y la diversificación de la matriz productiva. Omitía decir que se trataba de una actividad extractiva, no productiva, y que no había desarrollo industrial posible detrás de la extracción de este metal, que viajaba en bruto –primero a través de un caño y luego por barco- directo hacia China, durante poco más de una década. Detalles menores para él.

Aratirí se presentó en sociedad como una empresa minera junior, y nunca ocultó la posibilidad de vender el proyecto una vez obtenidos los permisos y firmado el contrato de inversión con el gobierno uruguayo. “En el mundo de los negocios todo tiene su precio”, vociferaba Puntigliano refiriéndose a esta posibilidad.

¿No resultaba asombroso que una empresa anacional bancara tres años de postergaciones en la concreción de su negocio, sin abandonar el país? Sin duda. Los grandes inversores no se destacan por tener paciencia a los gobiernos locales, por más serviciales que estos se muestren. En el plan original presentado por Aratirí, ésta pretendía comenzar la construcción de su planta industrial en setiembre de 2011. Sólo un prestanombre era capaz de aceptar tanta postergación.

Este siempre fue un negocio del partido socialista, que por vergüenza o riesgo electoral no quiso aparecer como dueño de un proyecto minero que le dejaría una ganancia de varios cientos de millones de dólares, con sólo hacer un pasamanos hacia una empresa minera mayor que sí fuera capaz de llevar adelante la explotación del hierro de Valentines, con un contrato de inversión entreguista firmado por el estado uruguayo como garantía. Esa era la única ganancia segura que dejaría este miserable emprendimiento. No, obviamente, la que sus promotores prometían para el Pueblo uruguayo. Y si había alguna posibilidad de un “fifty-fifty”, no era entre una empresa trasnacional y el estado uruguayo, sino entre los partidos políticos que se las ingeniaban para “meter la cuchara”.

Pero los verdaderos dueños criollos de este bluff denominado Aratirí, no contaron con la resistencia popular. La lucha del Pueblo, desde abajo, desde el interior profundo, desde la costa, desde la ciudad, esa lucha visible en la calle que muchos descreídos subestiman y ningunean –gobernantes y medios de comunicación masivos a la cabeza-, fue poniendo obstáculos a los promotores de esta falacia para que no pudieran concretarla con la velocidad necesaria. Llegó la campaña electoral y el proyecto de Aratirí empezó a expandir su hedor putrefacto.

No está de más aclarar que la posible caída del “relámpago” no es logro de una organización o colectivo social. Mucho menos de un partido político –con o sin representación parlamentaria-cazavotos. Pobre de aquél o aquellos que por ego o miseria personal intenten atribuirse esta lucha del Pueblo en alevoso intento por deslegitimarla. Un Pueblo movilizado sin pausa en marchas, acciones espontáneas, asambleas, toques, charlas, juntando firmas, denunciando este nuevo abuso en las redes sociales, pero sobre todo EN LA CALLE, es el responsable del estrepitoso derrumbe.

La caída del relámpago prueba, una vez más, que la lucha vale la pena. La lucha vale la alegría. Arriba los que luchan! (sin mezquindad)

 

Germán Parula

Asamblea Pachamama

Lunes, 16 Junio 2014 00:00

En el marco de Junio/Julio 2014

ATENCIÓN MALDONADO: Ahí estaremos el miércoles 11 dando una charla junto al fiscal Enrique Viana. Los esperamos para compartir saberes y sentires sobre las amenazas megamineras y los contratos de inversión.

 

Asamblea Pachamama

Comprometidos con las causas vinculadas a la defensa del ambiente

 
 
Reaprender un Estilo de Vida
Debemos renunciar al círculo de confort que nos delineó el sistema imperante,un sistema dominante, enajenante y perverso.
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Nuestro Entendimiento
Entendemos que la tierra, el agua, el aire y las semillas son bienes comunes, que no tienen precio ni se negocian.

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Somos Pacíficos y Creativos
Asamblea Pachamama expresa sus denuncias en forma pacífica y creativa.


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