Jueves, 30 Julio 2015 00:00

EL MENSAJE DE MARCOS Destacado

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Desde hace años, nuestro hijo Marcos acompaña las luchas en defensa del agua de todos. Con temprana convicción, ha participado de numerosas movilizaciones, entre otras, de las grandes marchas en defensa de los Bienes Comunes, de las numerosas charlas que junto al fiscal Viana hemos llevado a varios pueblos, y de las performances callejeras “La marcha de los sedientos” y “La invasión de los mineros”. En esta última tuvo un rol protagónico como el “Ingeniero Crochet”.

Marcos es víctima de la epidemia de cáncer infantil que afecta a la región, mayoritariamente a niñas y niños del interior, con énfasis en el litoral en ambas márgenes del río Uruguay. Niñas y niños que antaño disfrutaban del aire más puro, del agua más limpia, del ambiente más sano.

En diciembre pasado, a Marcos se le diagnosticó Sarcoma de Ewing con metástasis en los pulmones. Lleva más de 6 meses de quimioterapia, 15 sesiones de radioterapia e ingresó 3 veces al quirófano. Confiamos en que pronto tendrá el alta, gracias al coraje con el que sobrellevó el durísimo tratamiento y a las medicinas alternativas que le suministramos desde un comienzo, con apoyo de amigas y amigos.

No podemos asegurar que el origen de la enfermedad que padece Marcos tenga relación con la contaminación del agua que confiadamente consumimos desde hace años la mayoría de los orientales. Tampoco puede afirmar nadie –no lo hacen los médicos-, que no exista relación entre estos graves padecimientos y la situación con el agua corriente que, a nuestro juicio y a pesar del asombroso silencio que la envuelve, tiene dimensión de catástrofe. En casa, recién hace un par de años dejamos de beber agua del grifo.

Durante las internaciones en el bloque de oncología del hospital Pereira Rossell y en el hospitalito de la Fundación Pérez Scremini, donde se realizan los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, hemos conocido decenas de niñas y niños que padecen distintos tipos de cáncer. Desgraciadamente, algunos no han logrado sobrevivir a la enfermedad. Amplia mayoría de ellos provenientes de las regiones donde primero se expandieron y más prosperan las plantaciones de soja transgénica y sus excesos colaterales: las fumigaciones abusivas de agrotóxicos como la Atrazina y el Glifosato y las cantidades excesivas de fertilizantes con los que intentan revivir la tierra que a priori asesinan.

Aunque sí la principal, la soja transgénica no es la única amenaza a nuestras fuentes de agua. Grandes industrias –incluidos tambos, curtiembres, fábricas de productos químicos, fábricas de pasta de celulosa, mineras, etc.- vuelcan impunemente a nuestros principales ríos sus desechos contaminantes, del mismo modo que muchas ciudades vomitan en ellos sus efluentes cloacales sin tratar. Mientras tanto, un batallón de mil millones de eucaliptos al servicio de la industria papelera europea, impermeabilizan nuestro suelo y secan las napas subterráneas.

Si se respetara el principio precautorio, las autoridades –el poder político- no permitirían estas actividades que están costando la salud y la vida a miles de uruguayos, entre ellos cientos de niños. Pero en estas tierras la prioridad la tienen el negocio y el lucro de unos pocos.

Niñas y niños orientales -como en cualquier lugar del planeta- merecen beber agua pura con seguridad, tanto como consumir alimentos de calidad, tanto como techo, educación y protección. Sus derechos fundamentales están por encima del derecho de unos pocos a enriquecerse. ¿Es necesario decirlo?

A pesar de tener un presidente oncólogo, Uruguay permanece en la cima de las estadísticas de cáncer en América Latina, y en cuarto lugar a nivel mundial. No se trata de una azarosa fatalidad, ni de la acción tardía del histórico exceso de consumo de cigarrillos –única amenaza a la salud pública combatida por el estado uruguayo en las últimas décadas-. Las razones configuran ya un escandaloso secreto a voces, que incluye desde la contaminación aquí denunciada hasta una pésima cultura alimenticia. Pero en cada razón parece haber intocables intereses en juego.

Exigimos se ponga fin a la impunidad que permite a empresarios, funcionarios y políticos, por acción u omisión, por autoría, complicidad o encubrimiento, seguir expandiendo estas sucias actividades económicas, importantes sólo para perpetuarlos en el poder.

Tienen la palabra el Presidente y los altos funcionarios del Poder Judicial, si es que a alguno de ellos le queda decencia y dignidad.

Al Pueblo pedimos despierte ante esta tragedia y reaccione con la energía que el problema amerita, pues el silencio nos hace cómplices.

Sin agua pura y sin alimentos sanos, no hay libertad ni futuro posibles para nuestros hijos.

¡La tierra y el agua no se venden ni se negocian! ¡Se defienden!

Daiana y Germán, mamá y papá de Marcos.

Activistas de Asamblea Pachamama.

Visto 558 veces Modificado por última vez en Jueves, 01 Octubre 2015 01:01

Asamblea Pachamama

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