Jueves, 01 Octubre 2015 22:11

Cómo el Apareamiento con el Poder Político Esteriliza Movimientos Sociales

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Carol Aviaga es una mujer indudablemente inteligente. La conocimos tres años atrás. En aquella ocasión, nos convocó junto al fiscal Viana para dar una charla sobre megaminería en Minas, la ciudad donde reside. Entonces, la hoy senadora era una desconocida para nosotros. Aceptamos aquella invitación del mismo modo que aceptábamos invitaciones de todo colectivo que expresara resistencia a la megaminería. La conferencia en cuestión se desarrolló en el edificio de la Junta Departamental de Lavalleja. Antes y después de la charla, la gentil señora nos llevó a recorrer emisoras de radio y televisión que dieron profusa difusión a nuestro discurso antimegaminero. Qué bueno, pensamos.

Luego supimos que existían diferencias de opinión sobre megaminería en la interna de la bancada blanca de la Junta Departamental de Lavalleja, entre sectores mayoritarios -larrañaguistas- y minoritarios -herreristas a los que Aviaga estaba íntimamente vinculada-, todos integrantes del gobierno nacionalista de aquel departamento. La conferencia que compartimos con el fiscal Viana fue retransmitida en una pantalla gigante instalada en el exterior de la Junta, para el pueblo minuano.

En esa época estábamos vinculados al Movimiento por Uruguay Sustentable, como lo estábamos con otros colectivos que se alineaban con nuestras luchas, por ejemplo, la Asamblea Nacional Permanente –de la cual en aquellos tiempos fuimos cofundadores- y el Colectivo de Lucha por la Tierra.

El Movimiento por Uruguay Sustentable –a la postre denominado Movus- tuvo desde el principio un perfil verticalista, mediático y “legalista”. Buscaba cercanía con la prensa y el poder político como forma de ganar exposición y denunciar el atropello que implicaba el proyecto de Aratirí. Tenía la virtud de conjugar un equipo multidisciplinario de técnicos que lograban pormenorizados análisis del plan minero. Por razones que no interesa analizar en esta nota, Movus no adhería a otras causas en defensa de la tierra y el ambiente.

A fines de 2011, formamos dentro de Movus una comisión que estudió minuciosamente la posibilidad de lanzar una campaña de firmas con el objetivo de plebiscitar un artículo en la constitución a fin de prohibir la megaminería en territorio oriental –en esa época aún creíamos en esa herramienta-. Se consideró que esta campaña era inconveniente e inoportuna, y se descartó.

En marzo de 2013, a raíz de un foro coorganizado por Movus titulado “Minería de gran porte: Lecturas jurídicas del proyecto de ley”, actividad de la que premeditadamente fue excluido el fiscal Viana –nuestro único brazo legal de resistencia a estos abusos-, decidimos dar un paso al costado de este movimiento. Alguien había puesto como requisito la ausencia de Viana y el Movus lo había consentido temeroso de que la actividad fuera retirada de la vidriera.

A fines de ese año, en los albores de la campaña electoral, nos encontramos con que Movus impulsaba junto a otros colectivos, ong’s y sectores políticos, una campaña de firmas para plebiscitar una reforma constitucional para la prohibición de megaminería. Entonces, la causa por la cual luchábamos desde hacía años se convirtió en carne de campaña electoral y quedó disuelta en ella. En el lanzamiento de la campaña de firmas pro plebiscito realizado en una sala del Palacio Legislativo a fines de 2013, el panel de oradores, “la mesa”, estaba integrada por el líder de Movus junto a la hoy senadora Carol Aviaga y a un chico que expresaba públicamente sus aspiraciones a un cargo electivo dentro del partido nacional (ver foto que acompaña esta nota).

Denunciar el carácter proselitista de esta campaña de firmas impulsada por quienes la habían rechazado 2 años antes, nos costó muchas “amistades” y ataques de distinto tenor –fue en esa época que se oyó por primera vez que nuestra lucha era financiada por rockefeller-. Para nosotros, esta campaña pro plebiscito tenía un claro objetivo de acercar votos a sectores de la oposición política partidaria. Prostituida la causa, la lucha social más legítima y la movilización callejera, quedaron en segundo plano. Marchas en defensa de la tierra que habían sido multitudinarias en 2013, menguaron dramáticamente en participación entre 2014 y 2015.

Por supuesto, la campaña de firmas murió junto con el proceso electoral. Hoy se habla excepcionalmente de ella. A nadie parece importar, o nadie parece querer saber, cuántas firmas fueron recolectadas. Y no murió porque momentáneamente haya caído el proyecto Aratirí, ya que en dicha iniciativa se intentaba impedir que en el futuro nuevos proyectos megamineros amenazaran instalarse en este territorio.

El resultado más visible de toda la sucesión de acciones que se relatan es que la señora Carol Aviaga resultó senadora de la república. Un cargo de los treinta en disputa. Guau. Pocas veces se da el caso de alguien que entra al senado sin tener en su curriculum previa experiencia legislativa. Nadie puede dudar a esta altura del talento político de la señora.

Con estos antecedentes, podríamos pensar que la senadora Carol Aviaga perdió el apoyo de los movimientos sociales sobre los que pisó para escalar hasta el senado. Nada más lejano a la realidad. Esta virtuosa señora se las ha ingeniado para seguir practicando el arte de la manipulación de las organizaciones.

Hace algunos meses la vimos, con relativa sorpresa, junto al senador Lacalle Pou, mezclada entre el público que concurrió a una actividad organizada por vecinos canarios para denunciar el intento de reapertura de la cantera de Suárez. Tiempo después, nos llegó una convocatoria desde los mismos colectivos que organizaron la charla en Suárez (integrantes de la Asamblea Nacional Permanente!), invitando a participar de una conferencia que daría la senadora Aviaga junto al diputado Rubio y algunos asesores, donde supuestamente se denunciaría el proyecto de ley oficialista sobre Directrices Nacionales Costeras, de inminente tratamiento legislativo. Un proyecto de ley que ya se había difundido dos años atrás y que, efectivamente, representa un cheque en blanco para que desembarquen en nuestras costas todo tipo de actividades especulativas, contaminantes y depredadoras. Nada muy distinto a lo que padecemos desde hace décadas.

Tal cual explicitara una nota de prensa que circuló en las redes días después de este evento, en realidad el sentido de la conferencia de Aviaga era otro. Decía: “El pasado jueves 27 de agosto se llevó a cabo en el Palacio Legislativo la Conferencia sobre: ALTERNATIVAS AL PROYECTO DE LEY PRESENTADO POR EL PODER EJECUTIVO (…) La conferencia fue organizada por la Senadora Carol Aviaga (Partido Nacional) con el apoyo del Diputado Eduardo Rubio (Unión Popular) y su objetivo era presentar públicamente el Proyecto de Ley Elaborado bajo la responsabilidad del Director de la Maestría de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, el Dr. Arq. Pablo Ligrone.”

Efectivamente, el objetivo real de este evento era presentar públicamente y con buena tribuna el Proyecto de Ley impulsado por Carol Aviaga desde el Partido Nacional, alternativo al del gobierno. Proyecto que en esencia no difería sustantivamente del oficialista.

Consultamos con el fiscal Viana, que incautamente había participado como expositor en el evento, y nos confirmó el carácter propagandístico de la exposición montada por la senadora Aviaga.

Volvimos a denunciar la intención cooptadora del flirteo de la senadora con las organizaciones sociales, así como la condescendencia mostrada por algunos colectivos para con el poder político y, por supuesto, volvimos a recibir duros ataques.

Esta semana, vuelve a aparecer “en boca” de un movimiento social, el reincidente Movus, una convocatoria para participar de una reunión que se realizará el 6 de octubre próximo: (sic) “con elfin de analizar unas iniciativas legislativas del actual gobierno que, de ser aprobadas, significarían un grave retroceso de la normativa vigente en materia de defensa del medio ambiente y la participación social.”

En la convocatoria a esta nueva instancia se aclara que: (sic) “el propósito es generar un movimiento capaz de frenar estas iniciativas. Los convocantes son legisladores, como Carol Aviaga (Partido Nacional) y Eduardo Rubio (Unión Popular), académicos, como Daniel Panario, y organizaciones sociales, como el Movimiento Uruguay Libre de Megaminería, entre otros.”

Debemos decir que el minoritario partido Unidad Popular al que representa dentro del palacio de mármol el diputado Rubio, ha sido claramente el de mayor penetración en las organizaciones de lucha socio-ambiental en los últimos años. Sorprendentemente, vuelve a aparecer aliado a la senadora nacionalista experta en manipular organizaciones sociales “ambientalistas”. Quienes históricamente han intercambiado insultos y otras expresiones de odio irreconciliable, hoy parecen hermanados por una causa común. ¿Cuál sería esta causa común? ¿Defender el ambiente? ¿Recuperar el agua? No. La causa común es ganar votos a futuro. Votos que en las últimas elecciones cayeron –increíblemente- en el caudal oficialista.

No podemos seguir padeciendo la ingenuidad de creer que están preocupados por las futuras generaciones. Su preocupación única es, desde ya y desde siempre, las futuras elecciones. Con un poco de memoria, podemos recordar que fue el propio partido nacional –junto a sus aliados colorados- al que representa Aviaga, el que impulsó la ley forestal que invitó al desembarco de las fábricas de pasta de celulosa más grandes del planeta, y el que –también junto a sus siameses políticos- creó las condiciones y abrió la puerta para que inmigrara impune desde la vecina orilla el agronegocio sojero y transgénico que hoy defiende a capa y espada el gobierno frenteamplista. ¿Vamos a seguir delegando en sus manos sucias de historia nuestro futuro? ¿Vamos a creer que –esta vez sí, esta vez sí!- serán la herramienta de cambio?

No, por favor, ya no.

Hemos aprendido que las leyes son solo parte del problema. Existen leyes deslumbrantes que nacieron como respuesta a iniciativas populares como la histórica del plebiscito de 2004, votado por dos terceras partes de la población “cívicamente activa”. Con ese paquete de leyes lograron que volviéramos a la perpetua siesta del conformismo y la indiferencia, mientras ellos –los políticos- entregaban a las trasnacionales nuestra tierra, nuestra agua y nuestra autonomía alimentaria. Diez años después de redactado el paquete de leyes de protección de nuestro más preciado bien, no existe el agua potable en este territorio. Todo por culpa del viejo y generalizado hábito de votar y dormir. Hace tiempo que usan esas leyes para limpiarse el trasero.

El poder político partidario actúa al margen de las leyes que ellos mismos redactan y usan para mantener al pueblo obediente y sumido en la ilusión de sentirse libre dentro de un sistema democrático que sólo le garantiza la libertad de poner un sobre en la urna cada cinco años. Normas legales que se vuelven elásticas o invisibles cuando afectan intereses de los poderosos que en realidad nos gobiernan. Urnas que sirven sólo para legitimar el poder de los “actores” políticos.

A fuerza de golpes, como muchos vecinos y vecinas, en Asamblea Pachamama hemos aprendido que a eso se dedican los onerosos asalariados que “trabajan” en el Palacio Legislativo, representen a gobierno u oposición. Ellos son los más fieles administradores de los intereses corporativos trasnacionales, implacables ejecutores de los mandatos del capital.

Por eso, a invitar a votar anulado o a abstenerse de votar se ha reducido últimamente nuestra participación en cuestiones electorales.

Cada vez que una organización social se reúne con un político, cada vez que se suma a un evento organizado por alguno de ellos, de algún modo le está susurrando “vos tenés el poder y yo te lo reconozco. Creo aún que en tus manos está la posibilidad de cambiar y hacer justicia”. Este coqueteo representa un golpe mortal para el movimiento social, donde habitan nuestras únicas chances ciertas de crear un mundo nuevo y una forma de vida distinta dentro de él.

Por eso seguiremos denunciando a la senadora Aviaga, al diputado Rubio y a cualquier otro representante del poder que se acerque amistoso a las organizaciones. Por eso seguiremos señalando a colectivos que se muestren condescendientes con el poder. No nos importa recibir ataques de quienes alguna vez se dijeron compañeros. Gente que se saca fotos con los políticos pero difícilmente participa de una actividad salvo que sean sus organizadores. Gente que sigue empeñada en transitar los viejos caminos, desconociendo que los llevarán siempre al mismo destino, un destino que parecen aceptar como una condena, que afirma el carácter obediente, conformista y resignado de un pueblo cívicamente amaestrado.

No esperamos nada de los partidos políticos. Sabemos a quién sirven desde siempre. Conocemos sus intenciones, sus obsesiones y sus estrategias. No participamos de espacios en los que se propone cercanía con estos expertos en manipulación popular y en generar distracción en las más legítimas luchas.

Somos luchadoras y luchadores libres. Somos creadores y creativos. Creemos en la acción callejera y en las asambleas de vecinos, esas tan abiertas como diversas y horizontales, donde se siembra conciencia y se genera unidad en forma desestructurada.

Somos las locas y los locos que creemos en OTRO MUNDO POSIBLE, uno MUY DISTINTO. Como creer es crear, caminamos en dirección a nuestros sueños, con decisión y convicción.

 

Y cada vez somos más.

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Asamblea Pachamama

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